
Han sido doce años de espera, de sueños frustrados y de una determinación que nunca se apagó. Enric Mas, el ciclista nacido en Artà, ha conquistado finalmente el sueño que se le resistió en tres ocasiones anteriores: alzarse con el triunfo absoluto en la Vuelta a España 2026, convirtiéndose en el primer mallorquín en lograr tal hazaña en la historia de la ronda española y en un hito sin precedentes para el ciclismo de las Islas Baleares. La última etapa, disputada sobre 186,8 kilómetros con final en el puerto de categoría especial del Collado del Alguacil, en Granada, sirvió como trámite ceremonial de una carrera que Mas ya dominaba con mano firme desde hacía días, pero que necesitaba de una jornada tranquila para inscribir su nombre en la élite del ciclismo mundial.
La cita granadina fue todo un espectáculo deportivo. Mikel Landa, del equipo Soudal Quick Step, se llevó la victoria parcial tras una ofensiva brillante en la subida final, cronometrando un tiempo de 4:58:01. Por detrás, Mas gestionó la jornada con la calma y la maestría de quien sabe que el objetivo ya está prácticamente alcanzado. Solo un último intento de Félix Gall, cuando apenas quedaban minutos para el final, logró inquietar al mallorquín y sacarle unos segundos de ventaja, pero fue suficiente para que el austriaco se quedara a las puertas del maillot rojo. La emoción se vivió hasta el último metro, pero la gloria ya tenía dueño.
La penúltima etapa que selló el dominio de Enric Mas
La verdadera clave de esta Vuelta se desgranó en la penúltima etapa, aquella reina que definió el destino de la general. Enric Mas demostró un control de la carrera ejemplar, liderando a su equipo con una precisión táctica que no dejó resquicios para los rivales. La jornada, con final en el exigente puerto del Collado del Alguacil, fue el escenario donde el mallorquín prácticamente sentenció la clasificación general, gestionando cada movimiento con una serenidad que contrastaba con la tensión que se respiraba en el pelotón.
La etapa se rompió desde los primeros kilómetros, cuando el viento provocó abanicos de grandes dimensiones y fragmentó el pelotón en dos grupos principales. Una unidad de dieciséis corredores marcó la pauta en la apertura de la jornada, mientras que por detrás Movistar se encargaba de controlar al grupo de los favoritos, colocando a García Pierna e Iván Romeo como escuderos vigilantes del mallorquín. La renta de la cabeza fue creciendo de forma imparable, superando los siete minutos tras los dos primeros puertos de la jornada, aunque la verdadera criba llegó en el último primera categoría de la etapa, el temido Duque, y posteriormente en la ascensión final al Collado del Alguacil.
En la lucha por la etapa, un grupo reducido de unidades de élite peleó por el triunfo. Ramses Debruyne, del Alpecin Premier Tech, Mikel Landa, Tobias Johannessen y varios corredores más protagonizaron una escapada que fue cogiendo forma hasta integrar a los mejores de la general en un grupo de cinco unidades. Enric Mas, siempre vigilando a Primoz Roglic, mientras Richard Carapaz lo probaba de forma permanente con ataques sucesivos, acompañado en todo momento por Juan Felipe Rodríguez. Félix Gall resistía, pero su sufrimiento era evidente en la recta final de la subida, donde la renta de los escapados sobre Mas y sus compañeros superaba los nueve minutos.
Rebasada la penúltima cota, el margen de maniobra de Roglic se reducía drásticamente. Mas se mostraba suelto, dominante, y más cuando Iván Romeo se incorporaba a su grupo a punto de coronar, marcándole el ritmo en los últimos metros de ascensión y guiándole en la bajada con una seguridad envidiable. Por delante, el trío de escapados continuaba su camino hacia Güéjar Sierra, mientras por detrás una cascada de ciclistas —entre ellos Oscar Chamberlain y James Shaw— conformaba un grupo de siete unidades en el que todavía estaba en juego el prestigio del maillot rojo que Mas defendía con aparente holgura y una tranquilidad que ya era sinónimo de victoria.
Granada, el escenario de una victoria histórica para el ciclismo español
El primer golpe definitivo lo ejecutó Mikel Landa en las rampas iniciales del puerto final, dejando atrás a sus dos compañeros de escapada y acelerando con decisión hacia el triunfo de etapa. Johannessen intentó contenerle, concediéndole permiso para alejarse, aunque el vasco no permitía que la diferencia superara los 10 segundos mientras ascendía con su inconfundible técnica, agarrando la parte baja del manillar con esa postura que lo caracteriza. Por detrás, Finn Fisher Black completaba el cuadro de una jornada que cerraba una de las ediciones más emocionantes de los últimos tiempos.
El resultado final fue contundente y lleno de significados. Enric Mas se proclama vencedor de la Vuelta a España 2026 con una ventaja de 2 minutos y 15 segundos sobre Primoz Roglic, del Red Bull Bora Hansgrohe, y de 2 minutos y 44 segundos respecto a Félix Gall, del Decathlon. El esloveno y el austriaco completarán el podio en Granada, separados entre sí por apenas 29 segundos, mientras que Carapaz queda ya a una distancia considerable de 6 minutos y 54 segundos, aunque su actitud combativa a lo largo de la carrera ha sido digna de reconocimiento.
Con este triunfo, el ciclismo español vuelve a reinar en su carrera insigne, doce años después de que Alberto Contador lograra la última victoria de un corredor español en la Vuelta a España. Mas, que había estado a las puertas del éxito en 2018, 2021 y 2022 —siempre como segundo clasificado— y que había subido al podio como tercer clasificado en 2024, finalmente ha roto esa maldición y ha escrito su nombre con letras de oro en la historia de la prueba y del deporte balear. La Vuelta a España 2026 quedará grabada en la memoria de los aficionados como la edición del consagración de una estrella que lleva años construyendo su leyenda, etapa a etapa, puerto a puerto, con la misma determinación que hoy le ha llevado a la gloria.
La celebración en Granada fue total. Mas, visiblemente emocionado, hacía realidad un sueño que perseguía desde hace más de una década. Su equipo, sus allegados y miles de seguidores en las calles andaluzas pudieron disfrutar de un momento único para el ciclismo de España y de las Islas Baleares. La temporada deportiva del año no podía cerrarse de mejor manera, y la imagen de Enric Mas abrazando la gloria en el corazón de Granada se convertirá en una de las estampas más icónicas de la historia reciente del deporte español, un recuerdo que perdurará como símbolo de perseverancia, talento y la capacidad de convertir años de esfuerzo en un solo, glorioso instante.



